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Resolución Quirúrgica de Hernia Umbilical

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Hernia Umbilical

La hernia umbilical corresponde entre el 4 y el 13 % de las hernias de la pared abdominal, y es una patología muy común entre la quinta y sexta década de la vida. Puede presentarse como un problema al nacer; sin embargo, la mayoría (90 %) se presenta en la vida adulta de forma adquirida (aunque a partir de un cierre defectuoso de la cicatriz umbilical desde los primeros días del nacimiento), siendo las mujeres afectadas con una proporción superior a la de los hombres.

Por su localización anatómica, prácticamente todas las hernias umbilicales son diagnosticadas solo por examen clínico, dejando el ultrasonido y la tomografía para pacientes con obesidad mórbida o en aquellos casos de hernias umbilicales recidivantes asociadas a obesidad donde los tejidos cicatricial y celular subcutáneo pueden dificultar la palpación adecuada.

En los niños que presentan hernia umbilical congénita, el saco herniario se hace muy aparente ante la carencia de tejido celular subcutáneo, y no hay dificultad para que tanto la madre como el cirujano hagan el diagnóstico. Las hernias umbilicales adquiridas en la vida adulta se manifiestan únicamente como la aparición de una tumoración reductible a nivel de la cicatriz umbilical, la mayor parte de las veces asintomática y más o menos visible desde su inicio, dependiendo de la complexión del paciente. En la mujer, su aparición es por lo común durante el transcurso de un embarazo. Cuando los orificios son pequeños puede existir malestar más que dolor a nivel del saco cada vez que protruye su contenido, cediendo al reducirse espontánea o digitalmente. El crecimiento del anillo de esta hernia es de una velocidad variable, y al hacerlo ceden las molestias descritas anteriormente hasta que nuevamente por el aumento de su tamaño, se alojan asas intestinales y se adhieren al anillo y al saco, produciendo molestias postprandiales en el menor de los casos y cuadros seudooclusivos cuando el contenido visceral es abundante. Comúnmente, en las mujeres tanto el anillo como el saco herniario alcanzan tamaños mayores, y en el hombre, anillo y saco son generalmente menores y dan la apariencia de quedar estacionados en estas dimensiones por años.

Al crecer, las hernias umbilicales tienden a distender la piel del ombligo y causar atrofia de la piel con ulceraciones, con mayor frecuencia que en las de otra parte de la pared abdominal por no contar esta zona con suficiente cantidad de tejido celular subcutáneo que retarde este evento. En los pacientes con cirrosis incluso puede presentarse un estallamiento de la delgada piel de la cicatriz umbilical y presentar una fuga de ascitis. A mayor tamaño de la hernia y tiempo de evolución, esta se asocia a deterioro de la pared abdominal, y con mucha frecuencia encontramos hernias umbilicales implantadas en abdómenes flácidos y con diástasis de rectos que hacen compleja la reparación integral de dicha pared.

Por la rigidez y el pequeño diámetro del anillo de estas hernias, el contenido de su saco se encuentra con frecuencia incarcerado entre un 17 y un 40% con contenido de epiplón en su mayoría (el 13% de las hernias catalogadas como incarceradas son umbilicales). Sin embargo, tanto intestino delgado como grueso pueden formar parte del contenido herniado, y en un 20% de las hernias operadas de urgencia se tiene que efectuar una resección intestinal, encontrando en el 80% restante solo epiplón hemorrágico o necrosado.

Plan de Resolución Quirúrgica

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  • Materiales y Medicina
  • Éxamenes Preoperatorios
Testimonios

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